
Ojo Travieso
Escritura
Te dije que escribiría y que el tiempo estaría a favor de nosotros hasta la semejanza en el espejo. Te dije, también, que puedo existir más allá de mis posibilidades.
Cuando vuelvas al puente donde nos vimos por primera vez, podrás encontrar la pequeña fragancia del recuerdo. Aspirarás el aire; exhalarás mi voz y la mano moviéndose y cristalizando el adiós definitivo. Porque siempre fui lejana, debes aceptarlo. No podía luchar contra mi propia historia que te perseguía para amarte y olvidarte, subiendo de dos en dos las escaleras de las palabras, tan angostas y empinadas. Yo excedía la fuga y lo fugaz, temiendo lo peor: las desapariciones. Hasta que sucedió.
Con tus pies iré construyendo mi escritura: el puente que nadie cruza, las calles en el fragor de la soledad, los campos de luna inquieta, las praderas amarillas (el sitio de existencia que ahora es tuyo). Me has dado el cuaderno de vigía: no perderé el rumbo, seré la jarcia de amarre. Pero, ten en cuenta que mi escritura nunca será mansa o la cáscara de letras ilegibles. Irá sin bozal a la caza de los encuentros afortunados; buscará el nombre en la noche que tú armas retrocediendo las horas, relojero de mí. Ella dirá lo que yo no alcancé a decir.
Y luego, muy luego, los ojos.
Otros textos
Monstruos
Fábulas
K
